Díganme lo que quieren; si ustedes quieren de mí que venda está bien; si ustedes quieren de nosotros que dividamos Telmex en dos o tres partes está bien. La única cosa que no haremos es destruir Telmex.
Estas fueron las palabras de Carlos Slim cuando Felipe Calderón y el ex secretario de comunicaciones, Luis Téllez, le ofrecieron permitirlas operaciones de su anhelado proyecto “Telmex TV”.
El truco del citado trato está en una condición, en la que se pide al multimillonario empresario que permita a sus competidores utilizar la infraestructura de Telmex con bajo costo.
Esto, desde el punto de vista de Slim es una petición para “destruir Telmex”, por lo que la respuesta fue un “NO”, aunque propuso las opciones antes citadas.
Las prácticas de Carlos Slim son, en ocasiones, criticables, y este es definitivamente uno de esos momentos, ya que deliberadamente está negando la posibilidad de que exista competencia en el mercado donde él es dueño y señor (por evidentes razones). Al final de cuentas nadie le puede decir que no, por lo que no nos queda más que seguir atenidos a lo que diga el dueño de México.
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Díganme lo que quieren; si ustedes quieren de mí que venda está bien; si ustedes quieren de nosotros que dividamos Telmex en dos o tres partes está bien. La única cosa que no haremos es destruir Telmex.
